Aventuras en normalización

Resulta que a Sergio se le ocurrió, por allá de Octubre, empezar a medirse.

Siendo honestos, más que ocurrírseme a mi, el gimnasio me midió el primer día que fui. Y se me quedó la costumbre: no diario, porque no soy ese tipo*, pero con cierta frecuencia. Ayudó a mis fetiches tecnológicos que la báscula del gimnasio es un armatoste bastante moderno, que calcula no solo tu peso sino tu porcentaje de grasa, peso total de agua, fecha aproximada de muerte y todas las razones por las que sigues soltero (con un margen de error aceptable de un 5%). Así como el resto de las máquinas del gimnasio, la báscula también registra sus mediciones en una nube, a la que tengo acceso en todo momento.

Cuando empezó la cuarentena en Marzo perdí el acceso al gimnasio, el registro regular de mi peso, y un poco más de respeto por mi mismo (esto último por aquellas razones). Después de un par de semanas de malas decisiones, tomé la determinación de “no dejar irme a la mierda” como me recomendaron en Noviembre, y busqué (1) una báscula nice que hiciera el 80% de la chamba de la del gym por 1% del precio y (2) el apoyo de un profesional en el campo de la nutrición.

Hasta aquí, todo bien. La báscula llegó, mide peso, grasa, agua y músculo, y también tiene su nube. Encontré una fantástica nutrióloga y voy en la cuarta iteración de dietas personalizadas, sigo progresando pero ahora con supervisión nutrimental (algo que me preocupaba bastante considerando mi remilgosidad). Y como la doctora siempre me pregunta mis medidas, se me ocurrió – porqué no compartirle mis datos cumulativos hasta ahora? Los números duros hablan mucho mejor que las historias, después de todo.

Por supuesto, pensé que era una tontería querer extraer datos de ambas nubes, y combinarlos yo. Seguramente sería más fácil que una de las dos consumiera los datos de la otra, y bajarlos ya acumulados, no? La báscula de mi casa no puede consumir datos del gimnasio… pero la nube de la báscula del gimnasio sí puede consumir datos de mi báscula! Yay, progreso! Ok, que se sincronicen los datos, luego exportar…

Primer problema: la nube de la báscula del gimnasio (a la que llamaré SuckyMcSuck, o SMS) me entrega mis datos en JSON. Sí, leyeron bien: el formato hipster por excelencia. Algún día deberé publicar a detalle porqué aborrezco a JSON (es muy similar a la razón por la cual aborrezco a Java: se hizo ridículamente popular y ahora es el martillo usado por desarrolladores para cualquier tarea, sin importar si se necesita un desarmador o un escalpelo o una lija), pero no será ahora.

OK… no le puedo dar a mi doctora un archivo de JSON. No me puede odiar, no todavía. Bueno, pero podemos pasarlo a Excel… seguramente tiene un formato decente, no? No???

Ternurita…

“Piri nidimis is quimbirli i quilimnis”. STFU. Esto era una actividad de 1 slot y ya llevo 2. Pfffff.

Intenté sacar gráficas… nah, muy complicado. Así se lo mando, solo ordené por la segunda columna. Al menos puede filtrar por el valor de la primera columna…

Pero no lo pudo abrir. Ah, el nuevo Excel seguramente guarda en un .xlsx no compatible con los viejitos. No hay problema, exportando a xls…

Oye un momento. He registrado mi peso diario en la báscula de casa desde Abril, y en SMS solo hay unos cuantos días de Mayo.

FFS. Le faltan datos.

Gah. Voy a tener que combinar manualmente! Noooooooo….

Ok, ya estoy combinando manualmente. Un poco de PITA, considerando que el formato de la báscula de casa es de hecho mucho más decente… Pero no voy a transformar SMS al formato decente. Nop, mucho trabajo.

Formato mucho más decente

Al menos las fechas se parecen! Solo le faltan segundos a estas. Pero al menos podré ordenarlas en el combinado…

Porqué no se ordenan bien???

Ah. Porque las fechas de SMS no son fechas! Son… texto. Yay…

Así que tuve que aprender a extraer fechas de texto en Excel. Yay, aprendizaje… momento, Excel traduce el nombre de sus funciones. OK, “LEFT” se traduce fácil… cómo se traduce “MID”? MEDIO? Nop, hay MEDIANA, MEDIA, PROMEDIO… Ok, Google… “EXTRAE“? Neta? Neta, traductores de Microsoft?

Y todo porque una maldita nube no sabe normalizar (ni importar datasets).

P.D.: En total esta aventura costó 5 slots. So… yeah.

*Nótese que acabé convirtiéndome en “ese tipo”, pero en casa. Como muchas de mis peripecias últimamente, empiezo con prejuicios y acabo dándome cuenta de lo ridículos que son.